Hay una frase que la mayoría de los venezolanos repetimos todas las navidades: la mejor hallaca la hace mi mama. En alguna parte lei que esto se debe a que los sabores de la hallaca materna nos conectan directamente con nuestra infancia.
Obviamente yo la repito todos los años. Esta frase para mi significa que la hallaca que mas me gusta es la que se hace en el seno de mi familia, la receta típicamente andina que ha sido parte de la casa materna desde que tengo memoria.
Mi familia es numerosa y muy unida, todas la navidades como muchas familias venezolanas, el ritual de la elaboración de las hallacas es una excusa obligada para reunirse, compartir y recordar historias divertidas. Desde hace 6 años no tenia la oportunidad de disfrutar este día por razones laborales, esta vez pase todas las navidades en Mérida. En el ritual de las hallacas cada integrante de la familia tiene su papel: los mayores de la familia se encargan de los procesos mas importantes que son la preparación del guiso y la masa, y luego el armado, lo mas jovencitos sirven las cervezas y se ocupan de la música, otros jóvenes pasan al proceso del amarrado dependiendo de sus habilidades manuales, otros ayudan a contar las hallacas. La cocción esta a cargo muchas veces de los varones mayores de la familia, por supuesto supervisados por las mujeres que no pueden dejar de controlar todo el proceso.
Este año decidí tomar la herencia de la receta que tanto me gusta, así que mientras mis tías y mi mama me explicaban con lujo de detalles todos los pasos a seguir para continuar la tradición de las hallacas de los Rodríguez, realice un reporte fotográfico sobre el tema. Obviamente no voy a revelar la receta porque es un secreto de familia...
Las carnes, troceadas listas para el proceso del adobo.
La mezcla para adobar el guiso y la masa.
El guiso ya adobado listo para pasar una noche macerando en el refri.
Las ingredientes para armarla, deben cortarse y tenerlos a la mano. Alcaparras bebe, garbanzos, tocineta, pimentón y pasas se colocan sobre el guiso antes de cerrar la hoja.
El guiso listo para colocarlo sobre la masa
Lista para cerrar, la masa se le da forma con un molde que asegura la capa sea fina.
El doblaje de la hoja debe hacerse perpendicular a las venas de la hoja para que no se rompa.
Las hallacas de deben poner ordenadas dentro de la olla, en este momento se cuentan. Se cocinan durante 3 horas.
El amarrado.
Si se termina el guiso, a la masa restante se le agregan los ingredientes que sobraron para hacer las tunguitas o carabinas.
Armado y amarrado de las carabinas, son deliciosas para desayunar con queso ahumado.
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